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martes, 26 de abril de 2011

ARTURO RAHI - LA MONEDA Y LOS BANCOS EN EL PARAGUAY - Prólogo y sinópsis: FERNANDO VERA / Ediciones Comuneros, Asunción – Paraguay 1997


LA MONEDA Y LOS BANCOS EN EL PARAGUAY
Obra de ARTURO RAHI

Ediciones Comuneros
Asunción – Paraguay
1997 (253 páginas)


ÍNDICE GENERAL
PRÓLOGO Y SINOPSIS DE FERNANDO VERA
INTRODUCCIÓN

LA MONEDA
1. LA PRE-COLONIA / 2. LA COLONIA ,

3. PARAGUAY INDEPENDIENTE / 4. 1842 - LAS PRIMERAS MONEDAS PARAGUAYAS / 5. 1847 - LOS PRIMEROS BILLETES PARAGUAYOS ,

6. ANTES DE 1870 / 7. LUEGO DE 1870 -I - DESMONETIZACIÓN DE LA MONEDA PARAGUAYA / 8. LUEGO DE 1870 -II- EL INTENTO DE FUNDAR BANCOS.

LOS BANCOS






























38. 1913 - BANCO DE ESPAÑA ;




42. 1919 - BANCO DE LONDRES Y AMÉRICA DEL SUD LTDO. ;

43. 1989 - LLOYD'S BANK ;

44. 1925 - BANCO GERMÁNICO PARA LA AMÉRICA DEL SUD ;

45. 1929 -BANCO DEL HOGAR ARGENTINO ;


47. 1941 - BANCO DEL BRASIL S.A. ;

48. 1942 - BANCO DE LA NACIÓN ARGENTINA ;










DESPUÉS DE LA REFORMA BANCARIA

57. 1958 - CITIBANK N.A. ;


59. 1961 - BANCO EXTERIOR PARAGUAY S.A. ;

60. 1961 - BANCO SUDAMERIS PARAGUAY S.A. ;

61. 1964 - BANCO DE ASUNCIÓN S.A. ;

62. 1965 - BANCO HOLANDÉS UNIDO ;

63. 1968 - BANK OF AMÉRICA ;

64. 1988 - BANCO FINAMÉRICA S.A. ;

65. 1971 - BANCO DE DESARROLLO DEL PARAGUAY S.A. ;

66. 1971 - DEUTSCHE BANK, AG. ;

67. 1989 - BANCO ALEMÁN PARAGUAYO S.A. ;

68. 1971 - BANCO DE AHORRO Y PRÉSTAMO PARA LA VIVIENDA ;



71. 1974 - BANCO REAL DEL PARAGUAY S.A. ;

72. 1977 - BANCO DEL ESTADO DE SAN PABLO S.A. ;

73. 1978 - BANCO UNIÓN S.A. ;

74. 1978 - INTERBANCO S.A. ;

75. 1979 - THE FIRST NATIONAL BANK OF BOSTON ;

76. 1987 - BANCO GENERAL S.A. ;

77. 1979 - THE CHASE MANHATTAN BANK ;

78. 1987 - BANCO CORPORACIÓN S.A. ;

79. 1980 - BANCO CONTINENTAL S.A. ;

80. 1980 - BANCO DEL PARANÁ S.A. ;

81. 1981 - BANCO COMERCIAL PARAGUAYO S.A. ;

82. 1984 - BANCO DE INVERSIONES DEL PARAGUAY S.A. ;

83. 1988 - BANCO PARAGUAYO ORIENTAL ;

84. 1990 - BANCO BUSAIF S.A. ;

85. 1991 - BANCO REGIONAL S.A. ;

86.1992 - ING. BANK ;

87. 1992 - BANCO SUR S.A. ;

88. 1993 - BANCO AMAMBAY S.A. ;

89. 1994 - BANCO MERCANTIL S.A. ;

90. 1994 -CORFAN BANCO S.A. ;

91. 1994 - BANCO DE INTEGRACIÓN S.A. ;

92. 1994 - BANCO PLUS S.A. DE INVERSIÓN Y FOMENTO ;

93. 1994 - ITÁ BANK DE INVERSIÓN Y FOMENTO S.A. ;

94. 1995 - MULTIBANCO S.A.



PRÓLOGO Y SINÓPSIS
A modo de coronación de la serie de estudios sobre cuestiones bancarias, publicados en sendos libros desde mediados de la década pasada, el Dr. Arturo Rahi nos aporta ahora un nuevo trabajo titulado "La Moneda y los Bancos en el Paraguay”. Los libros anteriores trataron, respectivamente, las operaciones y contabilidad bancarias (1985, con una segunda edición ya agotada); la teoría, la práctica y los controles en la función bancaria (1991); y el análisis de los manejos de caja, de cuentas corrientes, de cheques y otros procesos bancarios (1993, edición ya agotada). Estas obras se basaron tanto en los conocimientos científicos de su formación académica cuanto en la rica experiencia profesional del autor, experiencia adquirida en sus más de treinta y seis años de vinculación laboral con uno de los bancos principales del país. El nuevo estudio es una investigación prolija, tanto en fuentes primarias como secundarias, sobre los orígenes y evolución de la moneda y la banca en el Paraguay, desde el siglo pasado hasta nuestros días. La investigación es esencialmente historiográfica y sólo aquí y allá surgen algunas aristas analíticas y algunas conclusiones técnicas conducentes, a veces, a juicios de valor.
El inicio de la investigación se centra en la transición del trueque directo de las mercancías hacia el uso de productos, tales como el tabaco y la yerba mate, en función al valorímetro y medio de pago, prevaleciente en los albores del estado paraguayo (en la época francista, típicamente). Monedas españolas heredadas de la época colonial circulaban escasamente, aunque el comercio exterior, enteramente conducido por el Estado, las requería en cierta medida. En la administración francista se aseguraba un superavit comercial que permitió una acumulación de monedas metálicas -la "reserva internacional" como la llamaríamos en nuestros días.
En la revista del origen y desarrollo de moneda fiduciaria durante los gobierno de los López, el autor encuentra que una primera ley monetaria de 1842 autorizó al gobierno a acuñar monedas de plata y cobre en una cantidad muy limitada. Cinco años más tarde se decidió que el Tesoro Nacional emitiera billetes con un "respaldo real" de activos tangibles del Estado (el autor exhibe en el libro facsímiles de billetes de una emisión, localizados en su archivo personal).
Con el crecimiento de la actividad económica y las inversiones públicas, las necesidades monetarias exigieron nuevas emisiones de billetes. En la primera mitad de la década de 1860, la situación económica y financiera del país era próspera, su desarrollo era financiado con recursos propios y no había deuda externa. Su sistema monetario se asentaba en el Tesoro Nacional, y el numerario consistía de los billetes emitidos por el mismo. No había banco alguno. Había si una inflación incipiente. Todo se fundió en la guerra de la Triple Alianza, incluida la reserva de oro y plata. Y la guerra fue mayormente financiada con sucesivas emisiones de papel moneda. Por la ley de 1871, todo el stock de papel moneda de la era de los López fue desmonetizada. El autor describe los efectos de dicha desmonetización en la capacidad de pago y en los ahorros corrientes de la población, así como la onerosidad de las deudas incurridas con los billetes desmonetizados que en delante debieron pagarse con moneda metálica.
El autor pasa a examinar el régimen monetario desarrollado en la postguerra y bajo la constitución de 1870. De hecho un sistema monetario que se basó en la circulación de monedas extranjeras, circulación legalizada por el establecimiento de "planillas de valores de referencia" entre el peso fuerte y monedas de oro y plata, americanas y europeas. Como la desmonetización de 1871 estigmatizó todo reinicio de emisión masiva de papel moneda por el Estado, se buscó el financiamiento fiscal y la consolidación del régimen monetario en el endeudamiento externo. Los famosos empréstitos de Londres de 1871 y 1872 ayudaron muy poco, sin embargo, al fisco o la recuperación monetaria del país. En los años siguientes, las disposiciones monetarias se redujeron mayormente a definir equivalencias entre varias monedas y a afectar impuestos a la "conversión y rescate" de la emisión fiduciaria. El autor menciona que una ley de 1875 enumeró las monedas extranjeras a las que se otorgó curso legal y estableció la relación de valor entre las monedas metálicas y el peso fuerte.
Una década más tarde (1885) se dio la ley monetaria que perduró hasta la década de 1940. Dicha ley dispuso que las monedas de oro y plata de la República Argentina tuvieran curso legal en el Paraguay y que el valor de las monedas de oro fuera equivalente a 5 pesos fuertes y el de las de plata 94 centavos de peso fuerte. Nos explica el autor que dos unidades monetarias se derivaron de este patrón bimetal: el "Peso oro sellado", que nunca fue acuñado y que sirvió como moneda de cuentas, y el "peso fuerte", de curso legal y real, como billete y como moneda divisionaria de cobre y niquel.
Como lo demuestra la investigación del autor, los arreglos y las disposiciones monetarias (en sentido estricto) no obviaban la necesidad fuertemente sentida de contar con instituciones bancarias públicas o privadas, que ejercieran las funciones de emisión monetaria y de intermediación financiera para potenciar la actividad comercial y productiva del país. Como nos relata el Dr. Rahi, en 1870 se produjo el primer intento de constitución de un banco emisor que también operara como banco comercial, el cual se llamaría "Banco del Paraguay". El proyecto no se materializó por "falta de dinero" para la integración de capital. Varios otros intentos en los años siguientes también fueron frustrados por la falta o insuficiencia de capital de los promotores. Sin embargo, en la década siguiente fueron fundados siete bancos. El primero de ellos también se denominó "Banco del Paraguay"' y comenzó a operar como un banco privado y poco después como banco de propiedad mixta, ya que un tercio de su capital fue integrado por el Gobierno. El banco fue autorizado a emitir billetes, recibir depósitos, descontar letras, pagarés, giros y aceptar letras, otorgar préstamos al Gobierno, a las Municipalidades y a entidades privadas, así como otorgar crédito hipotecario. El banco fue también el agente financiero del Gobierno.
A otros dos bancos, que tenían participación accionaria del Estado, también se les concedió el derecho de emitir billetes peso. El Dr. Rahi condena este traspaso de la facultad soberana de la emisión monetaria del Estado a estos bancos, que se convertían así en reguladores del volumen del medio circulante.
También fueron fundados un Banco Hipotecario y un Banco Territorial, y en 1887 el Banco Agrícola del Paraguay, enteramente Estatal.
Todos los bancos establecidos en el decenio de 1880 tuvieron sus altibajos financieros, algunos con trasfondo de especulaciones dolosas, y todos tuvieron dificultades de liquidez y algunos quebraron ante el embate de la crisis económica mundial y local de 1890. El autor reconoce el impacto del ciclo económico en la actividad bancaria local, el cual había sido ya señalado por nosotros en 1984 (en "Evolución y Tendencias del Sistema Financiero Paraguayo" por Fernando Vera, publicado en "Economía del Paraguay Contemporáneo" por el Centro Paraguayo de Estudios Sociológicos, 1984) y más recientemente y en forma más extensa y sistemática, por el Dr. Washington Ashwell en su libro "Historia Económica del Paraguay", tomo I, Carlos Schauman Editor, 1989).
En la situación de aguda crisis bancaria, el Gobierno decidió en 1890 adquirir el Banco del Paraguay e integrar al mismo el único banco estatal, el Banco Agrícola. Este renovado Banco del Paraguay fue dotado de amplias facultades para operar como banco del Estado -emisión de billetes, depositario de fondos públicos, agente financiero del Gobierno- y como banco comercial, agrícola y de colonización. Por mal manejo de su cartera de crédito, el Banco del Paraguay pronto se encontró en bancarrota. En 1892 fue liquidado, pero se restableció el Banco Agrícola con funciones de banca comercial y de fomento agropecuario e industrial.
En 1891-1892 se establecieron dos nuevos bancos privados. Uno de ellos, el Banco Mercantil del Paraguay, operó exitosamente por casi tres décadas y fue el primer banco que estableció sucursales en varias ciudades del interior.
La treintena llamada por nosotros "turbulenta" (1892-1923) padeció tres crisis cíclicas (1907-1913-1920) que conllevaron destrucción o mutaciones de instituciones bancarias, tanto públicas como privadas, y subsiguientes fundaciones de nuevas instituciones en la fase ascendente del ritmo cíclico. También conllevaron crecientes expansiones de la emisión de papel moneda y de creación de dinero por créditos del sector bancario. También hubo varios intentos de establecer la convertibilidad del peso papel. Por ley de 1897 se estableció la Caja de Conversión a la que se dotó de recursos, por la asignación de ciertos impuestos, que debían aplicarse a una eventual convertibilidad del papel moneda.
En plena crisis económica de 1907 se fundó el Banco de la República como banco mixto, al que se le otorgaron amplias facultades como banco emisor, agente financiero del Gobierno, depositario de fondos públicos, a más de los correspondientes a un banco comercial e hipotecario. Aunque en sus primeros años operó bien, luego se envolvió en grandes operaciones especulativas de cambio externo y de crédito interno que dieron desastrosos resultados financieros que, agravados por factores políticos desequilibrantes, contribuyeron al desquicio del sistema monetario centrado en este banco. En 1914 se le privó de sus poderes de emisión, los que fueron transferidos al Banco Agrícola.
La investigación del autor encuentra como etapa evolutiva hacía la convertibilidad del peso papel la creación de la Oficina de Cambios en 1916, a la que fueron asignados recursos tributarios. La Oficina debía emitir sus propios billetes y monedas y sustituirlos por los de emisiones anteriores. Podía operar en cambios. Además, podía exigir la entrega de hasta el 20% del producto de las exportaciones en moneda extranjera a cambio de papel moneda. A su vez, la Oficina debía vender moneda extranjera a cambio de billetes de curso legal. Las perturbaciones en los mercados cambiarios durante la primera guerra mundial obstaculizaron el buen funcionamiento de la Oficina de Cambios.
Otra vez la crisis económica internacional de la post-guerra afectó seriamente al Paraguay, el que sufrió fuertes desequilibrios, incluyendo el llamado "colapso bancario de 1920". Dos bancos privados fueron a la bancarrota, no obstante la substancial asistencia proporcionada por la Oficina de Cambios. El público no tuvo ninguna protección de sus depósitos y las pérdidas fueron cuantiosas. Luego de las guerras civiles de 1922-1923, sobrevino un período de recuperación económico-financiera que a su vez fue abatido por la gran crisis de 1929. El sistema monetario y cambiario se basaba en la Oficina de Cambios, la que fijó tasas cambiarias del peso papel con relación al "peso oro sellado" y el peso argentino. Hubo saneamiento de las finanzas públicas y superávit en la balanza de pagos que se reflejó en el aumento tanto de las tenencias de reservas internacionales como de la emisión monetaria (la que subió de 165 millones de pesos en 1923 a 460 millones en 1932). La banca se recuperó de la crisis de 1920, pero sus activos y pasivos en 1928 todavía fueron inferiores a los de 1920. Institucionalmente, la banca se componía de la Oficina de Cambios con funciones de banca central, el Banco Agrícola, tres bancos comerciales privados, dos sucursales de bancos comerciales del exterior y una sucursal del Banco Hogar Argentino (hipotecario). El Banco de la República operaba todavía. Con excepción de la Oficina de Cambios y las sucursales de bancos extranjeros, todos los otros bancos sucumbieron durante la gran depresión de 1929 a 1932.
El Dr. Rahi nos recuerda que el financiamiento de la guerra del Chaco (1932-1935) requirió el sacrificio de la estabilidad monetaria y cambiaria lograda en la década de los años veinte. La Oficina de Cambios tuvo que emitir masivamente y la emisión así había subido de 460 millones de pesos al inicio de la guerra a 1.250 millones al término de ella en 1935. Desde 1932 se instituyó el control de cambios y se expropió el 50% de las divisas de exportación a las tasas de cambio vigentes. La inflación reprimida durante la guerra se manifestó al término de ésta y el tipo de cambio de las monedas extranjeras subió bruscamente.
El autor encomia la determinación del Gobierno, en Febrero de 1936, de establecer un control de cambios total. Sé prohibió toda operación de compraventa de divisas entre individuos o empresas privadas. Sólo el Banco de la República y los otros bancos estaban autorizados a operar en cambios. El Banco de la República reemplazó a la Oficina de Cambios con las mismas funciones que ésta tenía. Además, se autorizó al banco a expropiar hasta el 100% de las divisas de exportación.
La década del 40 fue muy importante, observa el autor, por las leyes monetarias y bancarias que se promulgaron durante su transcurso. El Decreto Ley 655 de 1943 estableció un nuevo "Régimen Monetario Orgánico de la República del Paraguay" y creó el GUARANI como única unidad monetaria nacional. Él guaraní reemplazó: al peso fuerte en proporción de 1 guaraní por 100 pesos y se desligó del peso argentino. Luego se creó el Banco del Paraguay en reemplazo del Banco de la República, como banco del Estado con funciones múltiples de banca central, banca comercial y banca de ahorros e hipotecas. También se promulgó por primera vez un marco legal específico para las instituciones bancarias. En Agosto de 1945 se promulgó el Decreto Ley que modificó el anterior régimen cambiario, al Introducir dos mercados cambiarios, uno oficial y el otro libre. Y a fines de 1945, con la adhesión del Paraguay al Fondo Monetario Internacional hubo otras modificaciones cambiarias, principalmente el establecimiento de una paridad cambiaria del guaraní con respecto al oro, por vía del dólar americano. Así, la paridad inicial del guaraní fue de Gs. 3,09 por dólar, con tipos efectivos de cambio de Gs. 3,06 para la compra y Gs. 3,12 para la venta.
En la década del 50, el acontecimiento más significativo para nuestro investigador fue la creación, en 1952, del Banco Central del Paraguay, con las funciones ya clásicas de la banca central. La ley general de bancos fue parcialmente modificada para adecuarla a la nueva ley del Banco Central. Además, se introdujeron reformas en el sistema comercial y cambiario para liberarlo de controles cuantitativos y unificar el mercado cambiario en un único "mercado libre".
En el campo de la banca privada, el autor señala con entusiasmo que el establecimiento del CITIBANK en 1958 significó la modernización y tecnificación de la actividad bancaria en el Paraguay. En la década siguiente se establecieron seis nuevos bancos comerciales (cinco sucursales de bancos extranjeros y un banco de capital nacional). Además, en 1961 se creó el Banco Nacional de Fomento, en sustitución del Banco del Paraguay, y se dictaron disposiciones especiales en favor de los bancos de fomento, fueren estos estatales y privados.
Los años setenta marcaron una etapa extraordinaria en la economía y las finanzas del país, tanto por el vigor de su crecimiento como por la diversificación en la estructura del sistema financiero. En 1973 se promulgó la Ley 417 General de Bancos y Otras Entidades Financieras, que reemplazó a la de 1952. Se clasificó a las instituciones de acuerdo al tipo de operaciones que cada entidad podía realizar, en 1) bancos comerciales; 2) bancos hipotecarios; 3) bancos de inversión; 4) bancos de fomento; 5) bancos de ahorro y préstamos para la vivienda; 6) empresas financieras; y 7) otras personas o entidades que se dediquen a la intermediación financiera.
En la década del 70 creció extraordinariamente el número de bancos y el autor nos presenta la información detallada de cada uno de ellos. En la década del 80, la crisis económica mundial que repercutió en nuestro país en 1982-1983, y con menos intensidad en 1986, tuvo su cupo de compresión de instituciones bancarias, si no en términos de quiebras, por lo menos en el retiro del país de sucursales de algunos bancos extranjeros que habían venido durante el período de "auge de Itaipú", en el decenio anterior.
En la presente década, aunque la economía muestra poco crecimiento mientras se tiene inflación de dos dígitos, se está notando un incremento en el número de bancos, de capital tanto nacional como extranjero, que se establecen en el país.
FERNANDO VERA

 

INTRODUCCIÓN

La Moneda y la Banca, dos elementos imprescindibles de la vida moderna, que comenzaron su existencia mucho antes de que el Paraguay naciera como país independiente y que forman parte, como en todo el resto de naciones, de los elementos de nuestra historia cuyo análisis se hace necesario para conocer su desenvolvimiento y sus efectos sobre el país todo.
Ya nadie puede hoy día, poner en dudas, que antes de la llegada de los españoles, los habitantes de estas tierras ya usaban de la moneda más antigua conocida, la moneda de la tierra, los productos naturales obtenidos por medio de la caza, pesca o cultivos, los productos artesanales y todos aquellos objetos que sirvieran para comprar lo necesario, utilizándolos como medio para el canje, dando lugar al trueque de producto por producto para ajustar el intercambio con sus vecinos más cercanos. Esta misma moneda fue utilizada generalmente y salvo raras excepciones, durante el período colonial. El advenimiento de la independencia no significó mayores cambios para nuestro sistema, ya que recién a mediados del siglo pasado allá por los años 40, fue creado el primer signo monetario paraguayo, con la acuñación de monedas de cobre e impresión de billetes, que cambiaron radicalmente las costumbres y los sistemas comerciales hasta entonces vigentes. Lo interesante es que estos hechos ocurrieron en el Paraguay, pese a que no se contaba con banco alguno, ya que fue la Tesorería de la República la encargada de ordenar estos trabajos.
La guerra contra la Triple Alianza y su secuela de barbarie, el genocidio de casi toda nuestra población, el saqueo, la rapiña, la ocupación y la pérdida de nuestra independencia económica y monetaria, fueron la consecuencia de aquella contienda traída a nuestro país en nombre del liberalismo económico y de la civilización. Apenas asegurado el triunfo de los invasores, se declaró fuera de la ley a todo lo paraguayo, a todo lo que pudiera recordar el anterior período de grandeza, y sobre las ruinas humeantes empezaron a reinar las leyes y los códigos extranjeros, amparados en una constitución también extranjera, impuesta exclusivamente para asegurar el dominio de la oligarquía triunfante. Nuestro sistema monetario fue liquidado y nuestros billetes desmonetizados como hecho sin precedentes, para beneficio de algunos acreedores. Se impuso al país las monedas extranjeras y para asegurar nuestra pérdida de independencia monetaria finalmente se adoptó una ley argentina que ató a nuestra economía a la moneda de aquel país, El amo era el peso argentino, graciosamente llamado oro sellado, y no el peso paraguayo que fue perdiendo su valor hasta convertirse en un papel casi sin valor.
Recién con la Reforma Monetaria-Bancaria de 1943/45, se modificaron las cosas, de manera a recuperar nuestra independencia monetaria. La creación del guaraní  y la eliminación de cualquier otro signo monetario como circulante en el país, hizo que las cosas volvieran a su cauce normal. Muchos problemas hemos soportado desde entonces, pero ninguno impuesto desde fuera y que afectara a esa independencia que tanto costó recuperar.
El nacimiento del primer banco también tuvo su largo proceso. La guerra contra La Triple Alianza impidió que el primer proyecto, cuyas gestiones se iniciaron en Francia en 1864, pudiera realizarse. Y luego de la guerra, apenas en 1870, se inició el largo pero a la vez ridículo vía crucis bancario paraguayo. Con regímenes impuestos por los invasores e integrados por personajes que vivieron en las carpas enemigas, llenas sus mentes de discursos que aprendieron de memoria pero que no entendieron, y esto es evidente a la luz de lo realizado, comenzaron su tarea ayudados por un inciso del artículo 72 de la copiada constitución argentina, creyendo que con aquello de "establecer y reglamentar un Banco Nacional con el privilegio de emitir billetes" estaban realizando su máxima obra. Ya alguien lo dijo, confundieron efecto con causa, y la larga lista de decretos de concesión del derecho de apertura de bancos que firmaron, sin que tuvieran como resultado uno solo operando, está confirmando que pisaban un terreno que les era desconocido. A tanto llegó la desesperación y la osadía de esta gente que con tal de contar con un banco aprobaron por ley la apertura de uno a cambio de entregar a las "banqueros" la explotación libre y total por veinte años de todos los campos, montes y yerbales, el derecho de cobrar por sí y para sí todos los impuestos y tasas existentes y que se crearan en el futuro, el traspaso de todos los edificios públicos y del ferrocarril, el Palacio de Gobierno fue designado como sede central del propuesto banco, el derecho que adquirirían todos los dependientes del banco y de cualquier empresa por este creada de ser liberados por sí solos, de cualquier obligación existente (impuestos, servicio militar obligatorio). Lo más triste es que un llamado gobierno paraguayo aprobó por ley todas estas condiciones. Pero lo que llama la atención es que tamaña entrega no se consumó porque los invasores brasileros, ocupantes de nuestro territorio, no lo admitieron. Evidentemente lo habrán considerado humillante hasta para el Paraguay al que acababan de destruir.
En las páginas que siguen se puede leer la historia de muchos intentos repetidos, que fueron otros tantos fracasos. Siempre fue el problema del dinero para integrar el capital, el motivo por el cual los bancos autorizados no pudieran operar. Significativamente, el primero que pudo abrir sus puertas y permanecer de pie operando en el mercado durante largos años, fue fundado por un grupo de comerciantes de la Ciudad de Asunción. Nos referimos al Banco Mercantil del Paraguay, que tuvo una fructífera existencia y al que solo la gran crisis mundial de 1928/1930 fue capaz de abatir. Durante años prestó muy buenos servicios al comercio e industria locales.
El hecho de que hasta 1944 el Paraguay no contara con una ley de bancos dice muchas cosas. Los bancos hasta entonces podían operar conforme con sus propias directivas. No tenían un control centralizado, y las autoridades nacionales no podían intervenir para encaminar las cosas por sus cauces normales o por lo menos enfocar la política bancaria en beneficio del país. Al contrario, han habido casos y varios, en que estas autoridades, interesadas en mantener algún estado de incertidumbre, han sido partícipes de negociados en los que todos salieron perjudicados, menos los directores bancarios.
Creemos que todo lo expresado a continuación es exactamente lo acontecido. Todo lo historiado reproduce hechos pasados, algunos de triste recordación, otros que deben ser tomados en cuenta para el futuro. El material existente que ayude a historiar el tema es casi nulo y si no fuera por algunos escritos no publicados de principios de este siglo, posiblemente la tarea sería muy difícil de encarar.
El tema llena la necesidad de nuestras casas de estudios, en donde generalmente todo lo paraguayo recibe tan poco o ninguna consideración, que generalmente los estudiantes desconocen temas que hacen a nuestra realidad presente y pasada, porque nunca tuvieron la oportunidad de estudiarlos y más que nada porque los programas no contienen aspectos que hacen a esos temas.
Es lamentable que hasta hoy día, los programas de los Colegios y Universidades no incluyan entre los libros de lectura necesaria a muchas obras de autores paraguayos que son, muchas veces, muy superiores a algunos de los que son recomendados, que suelen formar parte ya de la arqueología en la materia, por viejos y desactualizados. Esto no es culpa de los estudiantes. Tal vez lo sea de algunos profesores que no actualizan sus programas, porque les es más cómodo seguir como están, pero preferentemente de quienes desde el Ministerio de Educación y de las Universidades nada hacen por eliminar estas rémoras que frenan una educación integral y encaminada a adquirir conocimientos adecuados sobre temas que hacen a una profesión determinada, sino que permitan adquirir una cultura general satisfactoria, que facilite al egresado no solo a conocer sino a opinar.
Este libro, uno más que hemos tenido la suerte y la fuerza de escribir, sale a la luz esperando obtener el favor de ser comprendido por quienes tengan la bondad de leerlo.
A lo largo de sus páginas está la historia de la Moneda y de los Bancos en el Paraguay, resumida al máximo, de manera a dar una idea y un concepto general del tema. Pero eso sí, conforme a nuestra interpretación de la historia que sin cambiar una sola letra de la verdad, pretende sin embargo explicarla desde un óptica muy personal. De otra manera no quedaríamos conforme con nuestra propia consciencia.



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